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Mensaje del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en la clausura del Curso Internacional de Alta Formación 2015, Políticas Públicas Antidiscriminatorias.

Boletín 373

México, D.F., 16/06/2015

Muy buenas tardes a todas, a todos.

Saludo y además agradezco a Ricardo Bucio, esta invitación de parte de CONAPRED, como su presidente.

Hace un rato comentaba él, que agradecía el apoyo que se le ha dado en esta administración, y quiero decirles que todo lo contrario, quien agradece el que se pueda dar esta vinculación, esta coordinación y este esfuerzo conjunto en contra de la discriminación, somos nosotros.

Reconozco el trabajo de su presidente y de todo el Consejo en favor de todas y todos los mexicanos. Muchas gracias por la invitación Ricardo.

Saludar también al licenciado Jaime Daniel Ponce Vázquez.

A la licenciada Lorena Cruz Sánchez. Veníamos comentando en la entrada, que el tema de género está incluido como una agenda transversal en todas las políticas públicas de este gobierno.

Es con acciones, es con hechos como se responde al tema de la violencia, de la discriminación contra las mujeres, y estamos comprometidos y vamos a seguirlo haciendo con todas las mujeres de todo nuestro país.

Agradecemos muchísimo la participación de quienes vienen de otros países, sus experiencias que han sido compartidas las reconocemos aquí en México. Muchas gracias a todas y a todos ustedes.

A quien tiene ese pequeño espacio de atención a muchos derechohabientes en el Seguro Social, también le saludo con afecto.

Pero sobre todo, a todas y a todos ustedes.

Estoy seguro que estos dos días han sido muy importantes, y no solo porque estén pensando en el trato a quienes acuden a la ventanilla en un gobierno municipal, en un gobierno estatal o en el Gobierno de la República, no.

Estoy seguro que más bien pensaron cuando cualquiera de ustedes, de sus familias, de sus papás, parejas e hijos, acuden a esas ventanillas, y el cómo quieren, desean y exijan que se les atienda. Por eso, muchas felicidades a todas y a todos por haber estado en este muy importante curso en favor de la no discriminación.

Reitero que me da mucho gusto el estar aquí, en el cierre de este curso, que sin duda contribuye al trabajo que estamos haciendo como país, para que la discriminación sea cada vez más una historia del pasado.

Porque la inclusión y la pluralidad son parte esencial de una democracia como la mexicana, que precisamente hace unos días dio muestra de su solidez.

Durante la jornada cívica del pasado 7 de junio, los ciudadanos ejercimos con plena libertad e igualdad, nuestro derecho al sufragio.

La igualdad es un componente central de la sociedad de derechos que ha impulsado el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, y que juntos, las y los mexicanos estamos construyendo.

Lo es, como lo dije, en lo político, donde el voto de cada ciudadano cuenta por igual al momento de elegir el rumbo que como país queremos.

Lo es en las leyes, que solo pueden ser justas cuando su letra y su aplicación son imparciales, y hacen valer las garantías y libertades de todos y todas, sin distingo alguno.

Y por supuesto, lo es en la vida cotidiana, donde el respeto mutuo, la tolerancia y la dignidad humana son valores fundamentales para consolidar una nación incluyente.

Ese es el país por el que estamos trabajando, no para el futuro, sino para el aquí y ahora; para el presente de derechos y libertades que México merece.

Porque en una democracia como la nuestra no puede, ni debe haber lugar para la exclusión, sino un horizonte de igualdad.

Un horizonte que nos llama a valorar en la riqueza de nuestras diferencias, los lazos que nos unen como nación.

Que nos convoca a eliminar prejuicios, estereotipos y estigmas.

Alcanzar este objetivo va mucho más allá de la retórica, y requiere abrir espacios de desarrollo humano, de oportunidades y de realización personal para todas y todos los mexicanos, sin distinción.

Ese es precisamente el objetivo de las reformas estructurales que impulsó el Presidente Enrique Peña Nieto.

Porque construir la igualdad en los hechos, exige acciones concretas; exige generar las condiciones para que esto suceda.

Por eso, en el Gobierno de la República estamos actuando con determinación, impulsando transformaciones de gran calado, que desde luego, van de la mano de medidas puntuales.

En agosto del año pasado, presentamos por primera vez en la historia de nuestro país un Programa Especial para la Igualdad y la No Discriminación.

Se trata de un Programa que obliga a toda la Administración Pública Federal a poner en marcha acciones de protección efectiva para las personas, grupos y poblaciones que históricamente han sido discriminadas.

Celebro que sea una iniciativa a la cual se están sumando gobiernos estatales y municipales, quienes ya están elaborando sus respectivos programas a nivel local.

También reformamos la Ley en la materia, otorgando mayores facultades al CONAPRED para intervenir en casos de discriminación en instituciones públicas y privadas.

En esta misma lógica, dimos un impulso decidido, junto con la sociedad civil y junto con el Congreso, a la Ley General sobre los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Y lo mismo estamos haciendo desde la CONAVIM con los Centros de Justicia para las Mujeres, con las campañas y acciones de INMUJERES, con el trabajo destacado del CONAPRED, y con los esfuerzos que realizamos desde la propia Secretaría de Gobernación.

En el marco de este compromiso ineludible con la igualdad, el Presidente de la República decretó el 17 de mayo como Día Nacional de Lucha contra la Homofobia.

A esta medida, se suma ahora la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación la semana pasada, que establece como inconstitucionales, los códigos civiles de las entidades que definen al matrimonio únicamente como el enlace entre un hombre y una mujer.

Destaco además, que por primera vez en la historia de nuestro país, el conteo poblacional 2015 del INEGI, incluyó una pregunta para detectar a quienes forman parte de la población afromexicana, visibilizando así a un sector que había estado ausente en la estadística oficial.

De este modo, con cada política, con cada programa y con cada acción de gobierno, trabajamos a favor de la igualdad.

 

Siempre teniendo presente que por un mandato constitucional, por deber ético y convicción, los funcionarios de todos los órdenes de gobierno tenemos la responsabilidad de ser los primeros en garantizar un trato igualitario para todos los ciudadanos.

Un trato que no distinga color de piel, que no distinga lugar de procedencia, origen étnico, género, condición física o social.

Un trato que garantice para todas las personas, todos los derechos.

Por eso celebro la realización de este Curso de Alta Formación. Porque quienes desde el servicio público se encargan del diseño, implementación y evaluación de políticas, deben contar con los conocimientos y habilidades para promover una cultura de inclusión.

Aquí se han revisado temas de gran relevancia, que van desde los criterios y mecanismos para la consulta a pueblos indígenas, o para la atención de casos de discriminación, hasta la promoción de la accesibilidad y la inclusión en los programas públicos, o los criterios para la adecuación de la normatividad interna de los gobiernos.

No debemos perder de vista que lo más importante es que los buenos resultados de este curso se reflejen en la interacción cotidiana de las y los ciudadanos con su autoridad.

Desde el policía hasta la recepcionista, desde el maestro hasta el técnico de la empresa pública, desde la directora de una biblioteca o un presidente municipal, todas y todos los funcionarios públicos debemos estar incluidos en esta forma de servir a la población.

Porque lograr una sociedad libre de discriminación es una tarea de todas y de todos. Es una causa en la que debemos actuar de forma conjunta para poder construir, en unidad, un país más igualitario en cada uno de sus rincones.

Para que sin importar donde nos encontremos, o donde hayamos nacido, los derechos y las oportunidades sean siempre los mismos, y hagan posible una vida digna para todos.

Señoras y señores:

En el México de hoy solo debe haber espacio para la tolerancia y el respeto a la diversidad.

Cuando decimos no a la discriminación, estamos diciendo sí a la igualdad de oportunidades.

Sí a una vida libre de violencia de género. Sí al trato digno a la persona. Sí a un México libre y democrático.

Un México donde la inclusión sea una realidad para todos, en las leyes como en la práctica.

Tal es la convicción del Presidente Enrique Peña Nieto y esas son sus instrucciones: trabajar intensamente para garantizar a las y los mexicanos, sin distinción alguna, el goce pleno de sus derechos.

Porque sin discriminación crece la libertad y se fortalece nuestra democracia.

Sin discriminación, derrumbamos barreras y potenciamos nuestro desarrollo como nación.

Sin discriminación, construimos una sociedad más igualitaria, más justa y más humana.

Esa es la sociedad que todos queremos y por la que todos estamos trabajando.

Muchas gracias a todos por su atención.

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Última modificación:
Sabado 19 de diciembre de 2015 a las 17:04:25 por Prensa Prensa